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Un video de propaganda que choca con el testimonio de una madre
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias difundieron un video para presentar el Servicio Militar como una experiencia de disciplina, formación y orgullo. Sin embargo, en ese mismo material la madre de un joven reconoce que sintió “mucho temor” antes de que su hijo ingresara. Ese temor no aparece de la nada. Detrás de él existe un historial documentado de muertes que el régimen nunca ha explicado.
El informe del OCAC: 97 muertes y desapariciones documentadas
Un informe del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) documentó al menos 97 muertes y desapariciones de jóvenes durante el Servicio Militar Obligatorio entre 2001 y la primavera de 2026. La edad promedio de las víctimas fue de apenas 18 años. Además, el propio estudio advierte que se trata de un subregistro. La razón es simple: el régimen cubano no publica estadísticas oficiales sobre estas muertes.
Suicidios y negligencia: las causas que nadie asume
Entre las causas documentadas aparecen suicidios, negligencias graves y accidentes. De los 97 casos, 33 fueron clasificados como suicidios y 25 estuvieron relacionados con negligencia grave o criminal, según el informe citado por medios independientes. Se trata, en su mayoría, de muchachos que apenas habían comenzado su vida. Ninguna autoridad militar ha respondido públicamente por ellos.
Un servicio obligatorio sin derecho a la objeción de conciencia
El Servicio Militar Activo continúa siendo obligatorio para los varones cubanos. Mientras tanto, Cuba no reconoce la objeción de conciencia, de modo que ningún joven puede negarse legalmente a incorporarse. Por lo tanto, miles de familias entregan cada año a sus hijos sin garantías de seguridad. Y sin ningún mecanismo real para exigir cuentas cuando algo sale mal.
Propaganda frente a rendición de cuentas
Por eso resulta difícil aceptar que las FAR presenten esta realidad únicamente como una historia de “disciplina” y “valentía”. No se trata de cuestionar a los jóvenes que cumplen con el deber que el Estado les impone. Se trata, en cambio, de preguntar quién responde cuando un muchacho entra obligado a una unidad militar y no regresa a su casa. El silencio institucional es, en sí mismo, una respuesta.
97 familias que siguen esperando una respuesta
Detrás de cada cifra existe un nombre, una casa vacía y una familia marcada por la tragedia. Noventa y siete vidas documentadas exigen una explicación que el régimen se niega a ofrecer. La pregunta permanece abierta para la comunidad cubana dentro y fuera de la isla. ¿Cuántos jóvenes más tienen que morir para que el Servicio Militar deje de ser propaganda y empiece a rendir cuentas?

