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Un joven de 21 años rompe el silencio tras abandonar la delegación
El atleta cubano Moisés David Torres Puig, de 21 años, rompió el silencio después de abandonar la delegación cubana durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo. En una entrevista con el programa dominicano “Esto No Es Radio” (Link al fragmento de la entrevista), el jugador de hockey sobre césped relató su salida con detalle. Según explicó, preparó la fuga durante meses. Después, aprovechó un momento de distracción para escapar.
Vigilancia constante: la Seguridad del Estado viajaba con los deportistas
Torres aseguró que un miembro de la Seguridad del Estado viajaba junto a la delegación cubana. Además, afirmó que los atletas permanecían vigilados de manera constante durante toda la competencia. A diferencia de los deportistas de otros países, los cubanos no podían salir libremente de la villa. Por lo tanto, cada movimiento quedaba sujeto a la autorización de sus acompañantes.
Salarios de miseria y comida insuficiente para el alto rendimiento
El joven también denunció las condiciones económicas que enfrentaba dentro del sistema deportivo cubano. Según su testimonio, recibía 3.500 pesos cubanos como retribución por su trabajo como atleta. Asimismo, aseguró que la alimentación no cubría el desgaste físico que exigían los entrenamientos. Se trata, en definitiva, de un alto rendimiento sostenido sobre la precariedad.
“Si ahora mismo yo voy para Cuba, dejo de ser persona completamente”
Su temor a regresar a la isla es contundente y lo expresó sin rodeos. “Si ahora mismo yo voy para Cuba, dejo de ser persona completamente”, afirmó durante la entrevista. La frase resume el castigo social y profesional que enfrentan quienes desertan. En Cuba, el atleta que abandona una delegación deja de existir para el sistema que lo formó.
Cinco deportistas menos: un éxodo que ya es tendencia
El caso cobra aún más relevancia porque no ocurre de forma aislada. Al menos cinco deportistas cubanos abandonaron la delegación durante estos Juegos, según los reportes disponibles. A ello se suman las denuncias sobre la presunta vigilancia de atletas cubanos por agentes de la Seguridad del Estado. La pregunta queda abierta: ¿deporte y representación nacional, o vigilancia y control sobre los atletas?

