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Yandiel Jurado tenía apenas 18 años. Murió en una unidad militar de Manzanillo, en la provincia de Granma, mientras cumplía el Servicio Militar Obligatorio. Según testimonios recogidos por ADN Cuba, recibió un disparo presuntamente accidental de otro joven que se encontraba en la instalación. Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido una explicación pública que esclarezca lo ocurrido.
Una llamada telefónica interrumpida por un disparo
De acuerdo con los testimonios publicados por ADN Cuba, Yandiel hablaba por teléfono con su novia en el momento de los hechos. Durante la conversación, habría advertido a un compañero que dejara de jugar con un fusil. Instantes después, se produjo el disparo. La bala lo alcanzó en la frente. En consecuencia, una advertencia que buscaba evitar un accidente terminó siendo una de sus últimas palabras.
El joven que manipulaba el arma estaría detenido
La información disponible indica que el recluta que manipulaba el fusil permanece detenido. Sin embargo, no existe hasta ahora una confirmación oficial sobre su situación legal. Tampoco se conocen los cargos que podría enfrentar. Por lo tanto, las circunstancias exactas del disparo siguen bajo investigación. Mientras tanto, la familia de Yandiel espera respuestas que las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) no han ofrecido públicamente.
Una madre que se opuso a la incorporación de su hijo
La denuncia añade un elemento especialmente doloroso. Según la información publicada, la madre de Yandiel se habría opuesto a que su hijo ingresara en el Servicio Militar. Además, habría recibido multas por su negativa. En Cuba, el Servicio Militar Activo es obligatorio para los varones. El país, asimismo, no reconoce la objeción de conciencia. Por ello, las familias carecen de herramientas legales para impedir que sus hijos sean incorporados. Lo que esta madre temía, finalmente, ocurrió.
¿Quién supervisa las armas dentro de las unidades militares?
La muerte de Yandiel plantea preguntas graves sobre la seguridad en los cuarteles cubanos. ¿Cómo llegó un fusil cargado a manos de un recluta que, presuntamente, jugaba con él? ¿Dónde estaban los oficiales responsables de la unidad? En efecto, el manejo de armamento exige protocolos estrictos, instrucción previa y vigilancia constante. Si el disparo fue accidental, la responsabilidad no termina en quien apretó el gatillo. También alcanza a la cadena de mando que debía impedirlo.
Un caso que se suma a un historial documentado de muertes
La tragedia de Manzanillo no ocurre en el vacío. Un informe del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) documentó al menos 97 muertes y desapariciones de jóvenes durante el Servicio Militar entre 2001 y la primavera de 2026. Según ese estudio, 25 de esos casos estuvieron relacionados con negligencia grave o criminal. La edad promedio de las víctimas, además, era de 18 años: la misma que tenía Yandiel. Lee aquí nuestro reportaje sobre los 97 jóvenes muertos en el Servicio Militar cubano.
El propio OCAC advierte que sus cifras constituyen un subregistro. En efecto, el régimen no publica estadísticas oficiales sobre estas muertes. Cada nuevo caso, en consecuencia, depende de que una familia se atreva a denunciarlo. Hoy le toca a la familia de Yandiel Jurado. La pregunta, sin embargo, sigue siendo la misma: ¿cuántos jóvenes más deben morir para que alguien rinda cuentas?

