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Los Comités de Defensa de la Revolución llegaron a su 66 aniversario con las asambleas vacías y la credibilidad en entredicho. Aun así, Miguel Díaz-Canel no propuso reformarlos ni reducir su papel. Por el contrario, el lunes 28 de septiembre pidió ampliar sus tareas de vigilancia en los barrios. Lo hizo en una serie de mensajes publicados en la red social X. El propio gobernante, además, admitió que la organización pierde jóvenes y utilidad. Esa contradicción, en efecto, resume el momento que atraviesan los CDR.
Ahorro de energía, drogas y corrupción: las nuevas tareas del barrio vigilante
“La vigilancia no se abandona, se amplía”, escribió Díaz-Canel en X. Con esa frase, el mandatario resumió el nuevo encargo para los cederistas. Según detalló, los CDR deberán participar en el ahorro de energía. Asimismo, tendrán un papel en la protección de las personas vulnerables. La lista incluye también la prevención de delitos, drogas y corrupción. El gobernante descartó crear nuevas estructuras para esas funciones. En su lugar, apostó por reactivar las que ya existen en cada cuadra.
Inserta aquí la publicación de Díaz-Canel en X.

Un encargo sin reglas claras sobre qué se vigila y a quién
El anuncio, sin embargo, deja preguntas sin respuesta. Díaz-Canel no explicó cómo medirán los CDR el consumo eléctrico de cada vivienda. Tampoco aclaró quién decidirá qué conducta merece ser reportada. Esa falta de reglas inquieta a una población que conoce bien el historial de la organización. Por ello, la idea de un ahorro vigilado desde el barrio genera recelo.
La crisis eléctrica, de hecho, no nace en los hogares. Nace en plantas envejecidas como la Guiteras, que volvió a salir del sistema con una afectación prevista de 2.000 MW. Poner la lupa sobre el consumo doméstico, en consecuencia, traslada la responsabilidad hacia las familias.
De la vigilancia contrarrevolucionaria al barrio vacío: 66 años de control vecinal
Fidel Castro fundó los CDR el 28 de septiembre de 1960. Su misión original, según la prensa oficial, era organizar la vigilancia colectiva contra supuestas amenazas contrarrevolucionarias. Con el tiempo, la organización sumó donaciones de sangre y campañas de salud, recuerda Prensa Latina. No obstante, medios independientes como CiberCuba subrayan que su función de control social nunca desapareció.
El acto nacional por el aniversario se celebró en el consejo popular de Canímar, en Matanzas. Lo encabezó Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los CDR, según Granma. La provincia, además, fue designada Vanguardia Nacional para 2026. Esa distinción, sin embargo, contrasta con la realidad local. La activista Alina Bárbara López aseguró que muchos vecinos matanceros ya no pagan la cotización. Tampoco asisten a las reuniones ni cumplen las guardias. Es la misma provincia donde llegar a la universidad cuesta más que un día de salario.
El régimen admite que los jóvenes le dieron la espalda
“Sin la acción de los jóvenes en sus actividades, el CDR se vacía generacionalmente”, reconoció Díaz-Canel, según Prensa Latina. Días antes, había admitido ante cederistas que mucha gente considera “añeja” a la organización, de acuerdo con CiberCuba. Para revertir ese desgaste, el régimen lanzó el programa Mi Barrio por la Patria. Asimismo, creó una Red Juvenil Comunitaria dirigida por la Unión de Jóvenes Comunistas. En vísperas del aniversario, también condecoró a 134 cederistas mediante el Decreto Presidencial 1284.
Ninguna condecoración, no obstante, explica por qué los jóvenes se alejan. Muchos han emigrado en busca de un futuro que la isla no les ofrece. Otros cumplen un Servicio Militar Obligatorio donde, según el OCAC, al menos 97 jóvenes murieron o desaparecieron desde 2001. Para esa generación, por lo tanto, el Estado no se parece al vecino protector que describe el discurso oficial.
Escepticismo en redes y un Estado cada vez más cerca de la puerta
La respuesta en redes sociales fue inmediata y, en buena parte, sarcástica. Numerosos cubanos contestaron que los CDR llevan años muertos, según recogió CiberCuba. Otros ironizaron con que lo único que todavía funciona es el cobro de la cotización. Ese escepticismo tiene una base concreta: la isla acumula ocho apagones nacionales en 2026. A la vez, escasean los alimentos y las medicinas en todo el territorio. Prisoners Defenders, por su parte, contabilizó un récord de 1.339 presos políticos al cierre de agosto.
En ese contexto, ampliar la vigilancia vecinal adquiere un significado preocupante. La medida coincide con los recorridos casa por casa que prepara la ONEI antes del censo. Cada iniciativa tiene, por separado, una justificación oficial. Juntas, en cambio, acercan al Estado a la puerta de cada hogar. La pregunta queda abierta para los cubanos dentro y fuera de la isla: ¿los CDR protegerán al barrio o pondrán más ojos sobre él?
Fuente: DÍAZ-CANEL PIDE AMPLIAR LA VIGILANCIA DE LOS CDR EN SU 66 ANIVERSARIO

