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El pasado viernes 9 de octubre, Miguel Díaz-Canel llegó vestido de verde olivo al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). No acudió para hablar de cine. Su objetivo era inspeccionar un ejercicio del Consejo de Defensa de Zona Colón Nuevo Vedado, en Plaza de la Revolución. Allí se habló de evacuaciones, obras de protección y avisos ante una eventual agresión. Sin embargo, sobre la misma mesa aparecieron problemas mucho más urgentes: agua, electricidad, basura y atención a los ancianos. Mientras el régimen ensaya una guerra hipotética, millones de cubanos libran otra muy real cada día. Por ello, la escena deja una pregunta difícil de esquivar: ¿para qué guerra se prepara un país que ya no logra garantizar lo básico?
Un ejercicio de “tiempo de guerra” en la esquina de 23 y 12
La reunión coincidió con el Día Nacional de la Defensa, según la Agencia Cubana de Noticias (ACN). El consejo funciona en un espacio del ICAIC, junto a la emblemática esquina de 23 y 12. En ese mismo lugar, Fidel Castro proclamó en abril de 1961 el carácter socialista de la Revolución. Junto a Díaz-Canel estuvo Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional. Asimismo, asistieron los ministros de las FAR y del Interior, los generales Álvaro López Miera y Lázaro Alberto Álvarez Casas, de acuerdo con Radio Rebelde.
Quien recibió al gobernante, no obstante, no fue un militar. Fue Alexis Triana Hernández, presidente del ICAIC y, desde mayo de 2026, jefe de ese consejo de defensa, según CiberCuba. Triana informó sobre un territorio de unos dos kilómetros cuadrados con más de 15.000 habitantes. La zona cuenta, además, con 28 Brigadas de Producción y Defensa y un batallón de las Milicias de Tropas Territoriales. El funcionario detalló también avisos ante una posible agresión, obras de protección y dos ejercicios de evacuación, según Diario de Cuba.
Díaz-Canel elogió el modelo con una frase que resume la lógica del régimen. Destacó la utilidad de “funcionar desde las estructuras de tiempo de guerra en tiempo de paz”, según recogió CiberCuba. En consecuencia, propuso extender la experiencia a otras zonas de la capital con alta densidad poblacional y envejecimiento.
Agua, apagones y basura: la otra guerra que nadie ensaya
En la misma reunión, el discurso bélico tropezó con la realidad del barrio. Triana admitió que el agua llega de forma irregular desde las fuentes de Palatino y Cuenca Sur. Las averías en transformadores eléctricos encabezan, por su parte, las quejas sobre la energía, según CiberCuba. El funcionario presentó además supuestos avances en pagos a jubilados, asistencia social, agua y electricidad. Aun así, el propio reporte reconoció que “no se han cubierto todas las necesidades”, de acuerdo con Diario de Cuba.
El dato más inquietante llegó después. Más del 40 % de los residentes de la zona supera los 65 años, según Triana. Entre las iniciativas anunciadas figura un nuevo comedor del Sistema de Atención a la Familia, abastecido por el MINCIN y actores privados. También se presentó un proyecto de triciclos para recoger desechos. Sin embargo, Diario de Cuba advierte que la crónica oficial no precisa cuánto mejoraron los servicios ni cuántas personas reciben ayuda.
El propio Triana ofreció la clave del encuadre oficial. Según Cubadebate, sostuvo que atender los problemas de la comunidad es también “una forma de prever agresiones”. Así, el agua, la luz y el plato de comida del anciano dejan de ser obligaciones del Estado. Pasan a presentarse, en cambio, como parte de la “defensa de la patria”.
Una militarización que ya es rutina semanal
La visita al ICAIC no fue un hecho aislado. Forma parte del llamado Año de Preparación para la Defensa 2026, bajo la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo. Díaz-Canel ha encabezado al menos once jornadas de este tipo en La Habana durante el año, según CiberCuba. En agosto, por ejemplo, presidió una reunión similar en Cubanacán, donde también se enumeraron apagones, basura y aguas albañales, recordó Diario de Cuba.
La escalada comenzó en enero. Tras la operación estadounidense en Caracas que capturó a Nicolás Maduro, el Consejo de Defensa Nacional aprobó los planes para el “paso al Estado de Guerra”. En aquella acción murieron 32 militares cubanos, según reportes de agencias como EFE recogidos por Telemundo 51. Desde entonces, el uniforme verde olivo se volvió habitual en las apariciones del gobernante. Por lo tanto, la defensa dejó de ser un ejercicio esporádico y se convirtió en forma de gobierno.
Ese giro coincide, además, con otras señales de control. A finales de septiembre, Díaz-Canel pidió ampliar la vigilancia de los CDR en los barrios. Ahora, una institución cultural se suma a la estructura de mando territorial. Cada vez más espacios de la vida civil, en efecto, quedan subordinados a la lógica militar.
La guerra real se libra en las casas, a oscuras
Fuera de la sala de reuniones, la crisis no da tregua. A finales de septiembre, la termoeléctrica Guiteras volvió a salir del sistema eléctrico, con afectaciones previstas de hasta 2.000 MW. En Lawton, un grupo de mujeres cerró una calle con cubos vacíos para exigir agua. Mientras tanto, en Mayabeque, la única ambulancia de Melena del Sur solo sale si la familia pone el combustible, según denuncian vecinos.
Una encuesta en línea de Diario de Cuba, aplicada por Cubadata a 1.552 personas, dimensiona ese desgaste. El 89,2 % reportó apagones diarios en su zona durante el mes previo. Además, el 45,2 % dijo dedicar diez horas o más al día a resolver necesidades básicas. Aunque no se trata de una muestra representativa, el cuadro coincide con lo que se ve en cada esquina. Lo confirma, por ejemplo, el jubilado de 77 años que sigue trabajando para comer.
Díaz-Canel ofrece micrófonos, como en su programa de radio Criterio Compartido, y ahora también ejercicios de defensa. Ninguno de los dos, sin embargo, devuelve la luz ni hace subir el agua a un tercer piso. La población no enfrenta una invasión, sino la erosión diaria de su vida. La pregunta, en definitiva, queda abierta para la comunidad cubana dentro y fuera de la isla. ¿De qué sirve preparar al país para una guerra futura si no se le garantiza al pueblo agua, electricidad y condiciones mínimas en el presente?
Fuente: “MIENTRAS CUBA SE APAGA, DÍAZ-CANEL PONE AL ICAIC A ‘PREPARARSE PARA LA GUERRA’”

