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El preso político José Antonio Pompa López, integrante del movimiento opositor Cuba Primero, permanece recluido en “La Polaca”, la sección de máxima severidad de la prisión de Agüica, en Matanzas. Según su esposa, las propias autoridades penitenciarias reconocieron que ese régimen no le corresponde. Aun así, Pompa continúa encerrado en un área destinada habitualmente a condenados a cadena perpetua.
Las autoridades admiten la irregularidad, pero no la corrigen
La denuncia la hizo su esposa, Suarmi Hernández, en declaraciones a Martí Noticias. Hernández acudió a la Dirección de Establecimientos Penitenciarios del Ministerio del Interior, en El Vedado, donde le confirmaron que la situación de su esposo es irregular. “Él no debería estar ahí, eso es una violación”, afirmó tras esa gestión. Sin embargo, el reconocimiento oficial no se ha traducido en ningún cambio. Pompa sigue en la misma sección, bajo las mismas condiciones.
Visitas cada cuatro meses y comida en mal estado
El régimen de “La Polaca” también castiga a la familia. Hernández relató que, durante un mes, le advirtieron que solo podría ver a su esposo cada cuatro meses, la misma frecuencia aplicada a los condenados a cadena perpetua. Además, denunció las condiciones de alimentación dentro de la sección. “Lo que le dan de alimento es un arroz descompuesto con maíz crudo”, declaró a Martí Noticias. Por ello, la familia teme por el deterioro físico de un hombre que ya cumple una condena prolongada.
Lejos de casa: la petición de traslado a La Habana fue rechazada
Pompa fue condenado en octubre de 2025 a ocho años de prisión por “propaganda contra el orden constitucional”. La ficha de Prisoners Defenders indica que fue detenido el 26 de abril de 2024 en La Habana, tras dejar a su hijo en la escuela. En un principio cumplió prisión en el Combinado del Este. Posteriormente, según informó Diario de Cuba, fue trasladado a Agüica el 2 de noviembre de 2025 junto a otros presos políticos, y se declaró en huelga de hambre. Su esposa solicitó que lo devolvieran a una prisión de la capital, donde vive la familia. No obstante, la petición fue rechazada. En consecuencia, Hernández debe recorrer cerca de 200 kilómetros para cada visita. Según CiberCuba, la mujer denunció que regresa sola de madrugada, en un país marcado por los asaltos y la violencia.
Una protesta por falta de agua que terminó en castigo
El envío a “La Polaca” tiene un origen concreto. En julio de este año se reportó su traslado a un régimen más severo después de protestar por la escasez de agua en el penal, según recogió el boletín de ErnestoMiami. De acuerdo con las denuncias difundidas por Prisoners Defenders y reseñadas por Minuto Digital, Pompa fue golpeado y aislado tras esa protesta. Las autoridades lo señalaron como organizador, aunque otros reclusos lo negaron. Asimismo, meses antes ya se habían reportado graves carencias en Agüica: los presos recibían apenas cuatro envases de agua diarios para beber y asearse, por falta de combustible para el bombeo.
1.339 presos políticos: un récord que sigue creciendo
El caso de Pompa no es aislado. Según la agencia EFE, citada por Infobae, Prisoners Defenders contabilizó 1.339 presos políticos en Cuba al cierre de agosto de 2026, un nuevo récord. De ellos, 155 son mujeres. De hecho, en los últimos doce meses la lista sumó 281 nuevos nombres, la mayor cifra en tres años, según detalló Infobae. “Reclamar agua o electricidad puede llevar a la cárcel”, advirtió Javier Larrondo, presidente de la organización, a ese medio. La historia de Pompa lo confirma de forma dolorosa.
La pregunta, por tanto, resulta inevitable. ¿Por qué un preso condenado a ocho años permanece en un área destinada a condenados a cadena perpetua, si las propias autoridades admiten que ese régimen no le corresponde?

