Share This Article
Una emisora estatal de Pinar del Río difundió una acusación contra un negocio privado y luego reconoció que era falsa. Radio Sandino vinculó el cierre temporal de la MIPYME Lamas Loto con supuestas violaciones de las normas de bancarización. Días después, tras una revisión con las autoridades locales, la propia emisora admitió el error y ofreció disculpas a los propietarios.

La acusación inicial: bancarización, incumplimientos y advertencias fiscales
El señalamiento no fue menor. Radio Sandino relacionó el cierre temporal del establecimiento con un presunto incumplimiento de las reglas sobre pagos electrónicos. Además, la emisora advirtió sobre posibles consecuencias fiscales para el negocio. En un país donde la bancarización se ha convertido en tema sensible, ese tipo de acusación pesa. Por lo tanto, el mensaje llegó a la audiencia con el respaldo institucional que otorga un medio del Estado.
Qué encontró realmente la revisión con las autoridades
La verificación posterior desmontó la versión original. Según lo determinado junto a las autoridades locales, Lamas Loto no había cometido las infracciones atribuidas. El problema, en cambio, era técnico: el código QR del establecimiento fallaba por dificultades de conexión. Asimismo, el negocio ofrecía alternativas a sus clientes para completar los pagos. En consecuencia, lo que se presentó como una violación deliberada resultó ser una falla de conectividad.
La rectificación: un gesto poco frecuente en la prensa oficial
Radio Sandino reconoció el error, corrigió la información y pidió disculpas a los dueños de la MIPYME. El negocio, por su parte, retomó sus actividades. Se trata, sin embargo, de un desenlace inusual dentro del ecosistema mediático cubano. Los medios estatales rara vez rectifican, y menos aún cuando el señalado es un actor privado. Por eso, el caso llama la atención tanto por el error como por la corrección.
El daño que una acusación deja incluso después de la disculpa
Una rectificación no borra lo que ya circuló. La acusación inicial alcanzó a oyentes, vecinos y clientes potenciales del establecimiento. La disculpa, en cambio, siempre llega más tarde y con menor alcance. Mientras tanto, el negocio permaneció cerrado y su reputación quedó expuesta. No obstante, ningún mecanismo compensa las ventas perdidas ni la desconfianza sembrada entre los consumidores.
Un antecedente que interpela a la prensa estatal cubana
El episodio abre una discusión más amplia sobre el papel de los medios oficiales. Estos operan sin contrapesos editoriales independientes y sin instancias externas de verificación. Por lo tanto, un error puede convertirse rápidamente en una sentencia pública. Las MIPYMES, además, dependen de la confianza de su comunidad para sobrevivir. El caso de Lamas Loto deja una pregunta abierta: ¿cuánto daño causa una acusación estatal cuando después resulta que era incorrecta?

