En lugar de proteger al pueblo o garantizar el orden público, la policía política cubana dedica sus recursos a vigilar, acosar y silenciar a quienes piensan diferente. Las calles se llenan de basura, los barrios huelen a abandono y los servicios colapsan, pero los agentes del régimen parecen tener una sola misión: reprimir la voz del ciudadano. En…

