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La representación de Estados Unidos ante organismos internacionales difundió una declaración sobre la situación económica de la isla. En ella señala una de las mayores contradicciones de la Cuba actual. Millones de cubanos enfrentan escasez y serias dificultades para acceder a alimentos y productos básicos. Al mismo tiempo, los dirigentes del régimen continúan disfrutando de privilegios. Haz click aqui para ver el fragmento.
GAESA y más de 18.000 millones de dólares fuera de la isla
Según el mensaje publicado en la cuenta oficial de la representación estadounidense, la cifra es contundente. GAESA y sus subsidiarias habrían acumulado más de 18.000 millones de dólares en cuentas bancarias en el extranjero. Se trata del conglomerado empresarial administrado por la élite militar cubana. Ese capital permanece fuera del país mientras la población carece de lo más elemental.
El discurso oficial: culpar siempre a factores externos
Frente a estos señalamientos, la respuesta del régimen se mantiene sin variaciones. La Habana continúa responsabilizando a factores externos por décadas de mala gestión económica. Sin embargo, la declaración estadounidense apunta en otra dirección: el problema está en la administración interna de los recursos. En consecuencia, el debate sobre el origen real de la crisis vuelve a colocarse en el centro.
Washington sostiene que su ayuda va dirigida al pueblo cubano
La declaración también precisa el papel que Estados Unidos asume en este escenario. Según el texto, Washington continúa apoyando al pueblo cubano mediante envíos de alimentos y ayuda humanitaria. Esa asistencia, subraya el mensaje, se dirige a la población y no a las estructuras del Estado. Mientras tanto, La Habana intenta desviar la responsabilidad por la profunda crisis que atraviesa el país.
Dos realidades paralelas dentro del mismo territorio
El contraste que describe la declaración resulta imposible de ignorar. Por un lado, el pueblo hace colas interminables, pasa hambre y sobrevive con lo que aparece cada día. Por otro, la élite militar controla empresas, divisas, hoteles y privilegios inaccesibles para el ciudadano común. Ambas realidades coexisten dentro del mismo territorio y bajo el mismo Gobierno.
Una contradicción que el régimen intenta mantener fuera del debate
El señalamiento estadounidense reabre una discusión que La Habana prefiere evitar. La pregunta ya no es únicamente cuánto dinero existe, sino dónde está y quién lo administra. Para la comunidad cubana dentro y fuera de la isla, la respuesta define el futuro inmediato del país. Esa es, en definitiva, la verdadera contradicción que el régimen intenta ocultar.

