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La Isla de la Juventud pasó más de cinco días sin poder comunicarse con el resto del país. Este domingo, ETECSA informó que el tráfico de voz y datos empezaba a recuperarse en el municipio especial. La propia empresa, sin embargo, califica el proceso de “gradual” y evita anunciar una fecha de normalización. Detrás del comunicado asoma una realidad conocida: una infraestructura crítica que depende de un solo hilo.
Una avería que dejó a un territorio entero fuera de la red
El colapso comenzó el martes 8 de septiembre. Ese día resultaron dañadas las dos vías principales que conectan al municipio especial con la red nacional de telecomunicaciones. En consecuencia, los servicios móviles quedaron fuera de servicio y la telefonía fija se limitó prácticamente a llamadas locales. Miles de familias perdieron el contacto de un momento a otro. Las quejas más amargas llegaron desde fuera: pineros residentes en otras provincias y en el extranjero denunciaron que no lograban saber nada de sus parientes durante días.
El anuncio llegó el domingo a través del perfil de Facebook de la filial pinera. Según la empresa, desde la mañana de ese día se registraba una recuperación gradual del tráfico de voz y datos, con indicadores que ya permitían establecer comunicación. La nota añadió que las labores continuaban para consolidar el restablecimiento del servicio. Por lo tanto, el episodio no puede considerarse cerrado. Una operadora de Atención al Cliente confirmó a 14ymedio que la reparación aún no había concluido. Tampoco existe, hasta el momento, una fecha estimada para la normalización total.
Un empalme en el fondo del mar, complicado por el clima
La complejidad técnica explica parte de la demora, aunque no la justifica del todo. El tramo afectado corresponde a un enlace submarino de fibra óptica, y su reparación exige llevar el cable dañado a la superficie del mar. Después hay que ejecutar el empalme de las fibras con precisión milimétrica. Según explicó la propia empresa, las condiciones meteorológicas complejizaron esas acciones. ETECSA afirma haber localizado el punto exacto de la rotura. Aun así, la maniobra depende del estado del mar y de medios especializados que la isla no tiene siempre disponibles.
Durante la emergencia se habilitó un enlace satelital limitado. Su función, según la información disponible, fue garantizar las transmisiones de radio y televisión estatal hacia el territorio. Mientras tanto, numerosas familias seguían sin poder hablar con sus seres queridos. El orden de prioridades resulta elocuente. El régimen encontró recursos para que el mensaje oficial siguiera llegando, pero no para que una madre pudiera llamar a su hijo. Esa jerarquía, en definitiva, describe mejor el sistema que cualquier comunicado.
Un patrón nacional: la red cubana falla cada vez más
El caso pinero no constituye una excepción. Al contrario, se suma a una cadena de fallos que se repite en toda la isla. El 3 de agosto, la rotura de un grupo electrógeno provocó una interrupción nacional de la telefonía celular. El 2 de septiembre, un corte del servicio de SMS dejó fuera de operación a Transfermóvil. A ello se añaden las desconexiones vinculadas a los apagones prolongados, porque las baterías y los sistemas de respaldo de la red no resisten cortes tan largos. Así, el deterioro energético y el deterioro de las comunicaciones se alimentan mutuamente.
Una vulnerabilidad conocida y nunca resuelta
La Isla de la Juventud quedó conectada al cable submarino en 2008, poco antes de que el huracán Gustav arrasara el territorio. Casi dos décadas después, esa misma vía sigue siendo el punto único de falla para toda una población separada por mar. Resulta revelador, además, que días antes de la avería ETECSA promocionara una nueva zona wifi en un parque de Nueva Gerona. El contraste es difícil de ignorar. El monopolio estatal invierte en vitrinas mientras la infraestructura esencial sigue sin redundancia ni plan de contingencia. Cinco días de silencio para un municipio entero no son un accidente aislado, sino el resultado previsible de años de abandono.
Fuente: ETECSA anuncia que la isla de la juventud comienza a recuperar voz y datos

