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El cantautor cubano Polito Ibáñez se encuentra en el centro de una fuerte polémica. El motivo es una canción sobre el 11 de julio de 2021 en la que presenta aquel estallido social como un episodio sin trascendencia. El fragmento difundido del tema, titulado “11J: todos contra todos”, fue interpretado por numerosos usuarios como un intento de desacreditar a quienes salieron a las calles durante las protestas. La reacción, en efecto, no tardó en llegar desde ambas orillas del estrecho de la Florida.
Una palabra que abrió la herida: “humo”
La controversia se concentra en un término. Calificar el 11J como “humo” equivale, para miles de cubanos, a borrar de un plumazo las consecuencias reales de aquellas jornadas. Sus críticos consideran que esa interpretación minimiza las consecuencias humanas de uno de los mayores estallidos sociales ocurridos en Cuba en las últimas décadas. Por lo tanto, el debate dejó rápidamente el terreno musical. Lo que se discute hoy no es una melodía, sino la memoria de un acontecimiento todavía abierto.
Lo que el 11J significó para quienes salieron a la calle
Aquel día no fue una consigna ni una discusión de redes sociales. Miles de personas se manifestaron en distintas ciudades de la isla con reclamos de libertad y cambios, en una jornada marcada por el grito de “Patria y Vida”. La respuesta del régimen fue inmediata y contundente.
Tras las manifestaciones, el Gobierno cubano desplegó operativos policiales e inició procesos judiciales contra numerosos participantes. En consecuencia, cientos de familias quedaron separadas. Familiares y organizaciones defensoras de derechos humanos han denunciado largas condenas de prisión derivadas de esos procesos.
Cinco años después, todavía hay presos
El tiempo transcurrido no ha cerrado el expediente. A cinco años de aquellas jornadas, varios protagonistas del 11J sostienen que sus consecuencias continúan marcando la vida de muchos cubanos. Además, siguen existiendo personas encarceladas por hechos vinculados al verano de 2021. Ese dato explica la intensidad del rechazo. Para quienes perdieron la libertad o el país, el 11J no admite lectura ligera. El periodista Ernesto Morales figuró entre las voces que cuestionaron públicamente la postura del músico.
La contradicción de cantarlo desde Miami
Hay un elemento que agrava la polémica. Ibáñez interpreta el tema en Estados Unidos, uno de los principales destinos de la emigración cubana. Sus críticos consideran contradictorio ridiculizar precisamente a quienes terminaron formando parte de ese éxodo. Miami, por su parte, acogió a buena parte de los manifestantes que debieron abandonar la isla tras la represión. Por ello, el escenario elegido convirtió la canción en un asunto todavía más sensible.
Libertad artística frente a memoria colectiva
Existe, no obstante, otra lectura dentro del propio debate. Algunos defienden que el cantautor tiene derecho a expresar su visión artística sobre un episodio histórico, mientras sus críticos sostienen que la canción refleja una falta de sensibilidad hacia quienes fueron encarcelados o reprimidos. La discusión, en definitiva, excede a un artista. Se trata de quién tiene autoridad para narrar el 11J y con qué palabras. Y una comunidad que todavía cuenta presos difícilmente aceptará que su mayor protesta en seis décadas se reduzca a humo.
Fuente: ¡“EL 11J FUE HUMO”! POLITO IBÁÑEZ DESATA LA FURIA DE LOS CUBANOS

