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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este miércoles que Washington estaría dispuesto a trabajar con determinadas personas que hoy forman parte del sistema cubano. La condición es clara: deben impulsar al país hacia libertades políticas y económicas. Sin embargo, Rubio trazó también una línea roja. Según 14ymedio, el jefe de la diplomacia estadounidense advirtió que hay individuos del régimen con los que Estados Unidos nunca podrá trabajar por tener las manos manchadas de sangre. Sus palabras no anuncian un acuerdo, pero delinean públicamente una posible vía para una transición en la isla.
Una rueda de prensa en Nueva York con Cuba en el centro
Las declaraciones se produjeron en un escenario de alta tensión diplomática. De acuerdo con Martí Noticias, Rubio habló durante una conferencia de prensa en el marco de la semana de alto nivel de la Asamblea General de la ONU. Además, el momento no fue casual. Según CiberCuba, un día antes Donald Trump había calificado a Cuba de Estado fallido ante la Asamblea General y había pronosticado la caída del régimen, lo que llevó a la delegación cubana a abandonar la sala.
En ese mismo discurso, Trump atribuyó a su secretario de Estado un papel protagónico. Así lo recogió Periódico Cubano, que reportó que el presidente situó a Rubio al frente de las negociaciones con Cuba, aunque sin detallar participantes ni términos. Por lo tanto, cada palabra de Rubio sobre la isla adquiere ahora un peso especial.
La condición: libertad política y económica
El planteamiento de Rubio parte de un diagnóstico severo. De acuerdo con Martí Noticias, el secretario sostuvo que la Revolución cubana ha fracasado durante más de 60 años y que incluso dentro del sistema se reconoce ese fracaso. En su opinión, la verdadera pregunta es qué reemplazará al modelo actual.
A partir de ahí, Rubio abrió una rendija. Según la cobertura de Telemundo 51, afirmó que hay personas en el poder con las que sí se podría trabajar si encaminan al país hacia la libertad política y económica, aunque advirtió que llegar a ese objetivo tomará tiempo. Asimismo, dejó claro que no se trata de maquillar el sistema. Según el medio costarricense Acontecer, Rubio cuestionó la credibilidad de las reformas anunciadas recientemente por las autoridades de la isla.
El límite: “las manos manchadas de sangre”
La apertura, en cualquier caso, tiene fronteras precisas. Rubio fue tajante al afirmar que existen figuras del régimen con las que Washington “nunca” podría trabajar. No obstante, el secretario no mencionó nombres. Tal como precisó Cuba en Miami, no identificó a esas personas ni señaló posibles interlocutores para una transición.
Ese silencio deja abierta la especulación, pero también marca un criterio. En efecto, la frase separa a quienes podrían formar parte de un cambio de quienes, según Washington, cargan con responsabilidades por la represión. Para buena parte del exilio cubano, esa distinción resulta tan importante como la oferta misma de diálogo.
Negociación antes que fuerza militar
Rubio también delimitó el método preferido por la Casa Blanca. Según Café Fuerte, el secretario sostuvo que su gobierno prefiere siempre una solución negociada y política, capaz de promover cambios sustanciales sin recurrir a la fuerza militar. Además, al ser interrogado sobre una eventual acción armada, evitó plantearla como la vía escogida.
Aun así, el mensaje no excluye todos los escenarios. De acuerdo con CiberCuba, Rubio recordó que el presidente tiene el poder y la obligación de actuar ante una amenaza a la seguridad nacional, aunque no anunció ninguna operación contra Cuba. En consecuencia, la puerta del diálogo se abre sin que Washington renuncie a sus prerrogativas. Es una fórmula similar a la que el propio Rubio ha aplicado a la transición en Venezuela.
“Esperanza, pero no confianza”: lo que queda pendiente
Sobre la voluntad de la cúpula cubana, Rubio combinó escepticismo y expectativa. “Tengo esperanza de que lo hagan, pero no confianza”, resumió. De hecho, según Periódico Cubano, el secretario describió el momento como una oportunidad que las autoridades de la isla deberían aprovechar para negociar pacíficamente el futuro del país.
Por ahora, las declaraciones dejan más preguntas que respuestas. No hay interlocutores identificados, no hay calendario y no hay un acuerdo sobre la mesa. Mientras tanto, la presión de Washington se mantiene firme, con el embargo prorrogado hasta 2027 y las sanciones contra las estructuras económicas del régimen, como GAESA. La vía queda trazada. Falta saber si alguien dentro del poder cubano estará dispuesto a recorrerla.
Fuente: RUBIO ABRE LA PUERTA A TRABAJAR CON FIGURAS DEL RÉGIMEN CUBANO, PERO PONE UNA CONDICIÓN

