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Miguel Díaz-Canel regresó este miércoles 7 de octubre a los estudios de Radio Rebelde. Lo hizo para la segunda emisión de Criterio Compartido, el programa que conduce junto a la periodista Bárbara Betancourt. El espacio salió al aire a las 7:15 de la mañana en Cadena Nacional de Radio. Esta vez, el tema anunciado fue la atención a las personas y sectores más vulnerables. La prensa oficial lo presenta como un canal de diálogo y participación ciudadana. Sin embargo, la realidad que describen los propios oyentes es muy distinta: apagones, salarios que no alcanzan, escasez de medicamentos y servicios básicos en ruinas. Por ello, la pregunta resulta inevitable: ¿de qué sirve otro micrófono si los problemas llevan años sin solución?
Más de 50 llamadas y un mismo diagnóstico: crisis, envejecimiento y bloqueo
Según Cubaperiodistas, el portal de la Unión de Periodistas de Cuba, la emisión recibió más de 50 llamadas. Los planteamientos abarcaron vulnerabilidad, discapacidad, servicios básicos, medicamentos, bancarización y producción de alimentos. Díaz-Canel atribuyó el aumento de esas situaciones a la crisis económica, el envejecimiento poblacional y las desigualdades acumuladas. Como de costumbre, también culpó al embargo estadounidense. De acuerdo con Prensa Latina, llegó a hablar de “lamentables desigualdades acumuladas” desde el Período Especial.
Además, el gobernante insistió en eliminar trámites burocráticos y en resolver dentro de la comunidad los problemas que tienen solución local, según el diario Tiempo21. También reclamó más participación ciudadana y control popular. El reconocimiento, no obstante, llegó sin cifras, sin plazos y sin responsables. En consecuencia, el programa volvió a dejar un inventario de problemas, pero ninguna respuesta concreta para quienes los padecen.
Bancarización: el propio gobernante admite que no puede imponerse a todos
Uno de los momentos más reveladores llegó con una llamada desde Camagüey. Santiago Esteban Pimentel Cervantes expuso las dificultades que enfrentan las personas ciegas con la bancarización, según Radio Ciudad del Mar. Díaz-Canel respondió que esa política no puede imponerse a toda la sociedad por igual. Reconoció, en efecto, que muchas personas no tienen acceso a los canales de pago ni a las plataformas de comercio. Asimismo, vinculó los problemas de la bancarización con la inestabilidad del sistema eléctrico, de acuerdo con Prensa Latina. Aun así, defendió consolidarla porque, según dijo, aporta trazabilidad y transparencia.
La admisión resulta significativa. Durante meses, el régimen presionó a emprendedores y ciudadanos para usar pasarelas digitales y depositar su efectivo en el banco. De hecho, esa exigencia acompañó la ola de inspecciones en la que una funcionaria reconoció que las multas no bajan los precios. Ahora, el propio mandatario admite lo que la población denunció desde el principio. Sin electricidad ni conexión, el pago electrónico sencillamente no funciona. Basta recordar que, durante el último apagón nacional, más del 80 % de las radiobases de ETECSA quedaron fuera de servicio.
Un programa quincenal que repite la fórmula de “Desde la Presidencia”
Criterio Compartido se estrenó el 23 de septiembre y fue anunciado como un espacio quincenal, según Directorio Cubano. En aquella primera emisión, Díaz-Canel defendió las transformaciones económicas y prometió procesar todas las llamadas. Además, admitió que el combustible no llegaba desde ningún lugar del mundo, según Periódico Cubano. Los oyentes, por su parte, pusieron sobre la mesa la crudeza de la vida diaria. Una jubilada habanera de 88 años relató que vivía con una pensión de 2.000 pesos, de acuerdo con Cubadebate. Otro participante lo resumió sin rodeos: “Los salarios y la chequera no dan para vivir”.
La fórmula, sin embargo, no es nueva. En marzo de 2024, el mandatario lanzó el podcast Desde la Presidencia, que produjo unos 32 episodios, según CiberCuba. Su última entrega conocida se publicó en junio de 2025, y el espacio se apagó sin explicación. Por lo tanto, el régimen cambia ahora el formato digital por la radio tradicional. El guion, en cambio, sigue siendo el mismo: escuchar quejas, prometer seguimiento y responsabilizar a Washington.
Lo que no cabe en la radio: apagones, sed y pensiones que no alcanzan
Mientras el gobernante hablaba de vulnerabilidad, la crisis seguía su curso fuera del estudio. A finales de septiembre, la termoeléctrica Guiteras volvió a salir del sistema eléctrico horas después de su regreso. En La Habana, un grupo de mujeres de Lawton cerró una calle con cubos vacíos para exigir agua. Asimismo, en Mayabeque, la única ambulancia de Melena del Sur solo sale si la familia pone el combustible, según denuncian vecinos.
Los más vulnerables, precisamente, son quienes más sufren esa realidad. Lo demuestra el caso del jubilado de 77 años que sigue trabajando para comer. Por otra parte, la CEPAL prevé que el PIB cubano se contraiga un 10,3 % en 2026, la peor caída de América Latina. Para muchas familias, además, escuchar el programa depende de que haya corriente o baterías. Ninguna llamada telefónica, en definitiva, devuelve la luz, el agua o el valor de una pensión.
“Cada voz en Cuba importa”, salvo cuando incomoda
Díaz-Canel cerró la primera emisión con un lema: “Cada voz en Cuba importa”. La frase, sin embargo, choca con los hechos de las últimas semanas. El 1 de octubre, Anna Bensi y su madre fueron declaradas culpables por grabar a un agente del MININT. En Holguín, la Fiscalía pide hasta 10 años de cárcel para los creadores de El4tico por sus videos críticos. Días antes, el propio gobernante pidió ampliar la vigilancia de los CDR en los barrios.
En ese contexto, la participación que ofrece Criterio Compartido tiene límites claros. Se puede llamar para describir una carencia, pero no para cuestionar el modelo que la produce. Cuba, por consiguiente, no necesita más discursos, programas ni micrófonos. Necesita libertad, democracia y soluciones concretas para una población que lleva demasiado tiempo pagando las consecuencias de las políticas del régimen. Mientras esas soluciones no lleguen, la pregunta seguirá en el aire: ¿cuántas emisiones más hacen falta para que el pueblo deje de llamar y empiece a ver resultados?

