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Gabriela Fernández Álvarez, guionista y presentadora del programa oficialista Con Filo, fue admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), en México. Su nombre figura en la generación 2026-2028 de ese posgrado. La revelación surgió de una investigación del periodista Carlos Alejandro Rodríguez para CubaNet, publicada el 6 de octubre de 2026. Sin embargo, la noticia ha caído como un golpe entre los cubanos dentro y fuera de la isla. Hace apenas 17 meses, en efecto, la misma comunicadora negó en España que existieran presos políticos en Cuba.
Admitida en la generación 2026-2028 de la UASLP
El programa publicó los resultados de admisión el 2 de julio, con 30 candidatos aceptados, y el nombre de Fernández aparece en el número 14. Además, dos estudiantes cubanos residentes en San Luis Potosí confirmaron a CubaNet que la presentadora ya se encuentra en esa ciudad. Una fotografía difundida por el local de música No-Lugar la muestra, asimismo, tras un concierto del trovador cubano Frank Delgado. Hasta ahora, no se ha informado si su estancia en México se limitará al período de estudios o si tiene otros planes fuera de Cuba, según Cubanoticias360.
La maestría reúne a tres áreas académicas de la universidad. Se trata de un programa interdisciplinario en el que participan Derecho, Psicología y Ciencias Sociales y Humanidades, orientado al análisis de problemas sociales y jurídicos desde los derechos humanos. Por su parte, Fernández nació en La Habana en el año 2000, y el canal Vocesenlucha la identifica como profesora de Marxismo e Historia en la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona”. Su papel en el programa, por lo tanto, va más allá de la conducción. En diciembre de 2025, en un evento celebrado en Caracas, fue presentada también como productora de Con Filo.
“Estarían presos en cualquier país del mundo”: lo que dijo sobre el 11J
En mayo de 2025, Fernández realizó una gira por España organizada por el Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba, que pasó por Madrid, Logroño, Zaragoza y Barcelona. Durante el recorrido, exiliados cubanos protestaron con carteles que mostraban los rostros de presos del 11J. Consultada sobre ellos por el canal Vocesenlucha, la presentadora rechazó que fueran presos políticos. Afirmó que estaban encarcelados por haber cometido delitos, que sus juicios fueron públicos y que “estarían presos en cualquier país del mundo”.
La gira dejó, además, escenas de tensión. En Madrid, los organizadores impidieron la entrada a un grupo de exiliados cubanos y llamaron a la Policía. Al salir, la presentadora respondió a los manifestantes con gestos de burla, según documentó en video la revista Alas Tensas. La Universidad de Alicante, por su parte, terminó suspendiendo la charla que tenía previsto ofrecer.
Hubo, sin embargo, una declaración especialmente reveladora. En Bilbao, Fernández acusó a Estados Unidos de cometer crímenes contra presos políticos en la Base Naval de Guantánamo. Es decir, reconoció esa categoría en territorio estadounidense, pero la negó en su propio país. En esa misma charla sostuvo que quien niegue la libertad de expresión en Cuba no ha estado en la isla.
Con Filo: el programa que nació tras el 11J para desacreditar a la oposición
El programa nació un mes después de las protestas del 11 de julio de 2021, como respuesta del Gobierno a la información crítica que circulaba en redes sociales. Lo impulsaron Cubadebate, el blog La pupila insomne y el entonces Instituto Cubano de Radio y Televisión. Desde entonces, sus críticos lo señalan como un instrumento de descrédito contra opositores, activistas y periodistas.
Esa percepción tiene respaldo académico. Los investigadores Cosette Celecia Pérez y Julio Juárez Gámiz analizaron el programa como un caso de desinformación promovida por el Estado, en un estudio publicado en 2024 por la editorial británica Routledge. Tras revisar 48 emisiones, encontraron afirmaciones sin sustento en el 87,5 % de ellas y descalificaciones sin argumentos en la misma proporción. En consecuencia, concluyeron que el programa refuerza el discurso estigmatizante contra la oposición y ayuda a legitimar la violencia contra activistas y manifestantes.
La propia Fernández figura entre los autores de algunos de esos contenidos. La bibliografía del estudio le atribuye, junto a Michel Torres Corona, el guion de la emisión del 13 de octubre de 2021. En ella, el programa vinculó a Yunior García con terroristas sin presentar pruebas y se burló del rapero Maykel Osorbo, hoy preso político. Más recientemente, en una emisión publicada el 5 de agosto, la presentadora puso a Luis Manuel Otero Alcántara como ejemplo de una supuesta industria de mártires fabricados en serie. El artista había llegado a EE.UU. el 18 de julio, tras salir de la prisión de Guanajay a dos días de cumplir una condena de cinco años.
Human Rights Watch y Prisoners Defenders contradicen su versión
Las afirmaciones de Fernández chocan con la documentación internacional. En 2021, Human Rights Watch denunció una estrategia de represión tras el 11J, con al menos 130 casos de detenciones arbitrarias, maltratos y juicios falsos. La organización señaló, además, que jueces y fiscales, sin independencia del Gobierno, facilitaron y participaron en procesos penales abusivos. Esa conclusión desmiente, de hecho, la supuesta transparencia que defendió la presentadora.
La documentación no terminó allí. En 2025, HRW presentó el informe “Cuba: manifestantes relatan abusos en prisión”, sobre las violaciones sufridas por los encarcelados del 11J. Muchos excarcelados denunciaron que debían aceptar trabajos asignados por el Estado, presentarse ante agentes de seguridad y pedir permiso para salir de sus municipios.
Las cifras actuales, asimismo, apuntan en la misma dirección. Prisoners Defenders contabiliza 1.361 presos políticos en Cuba, según el registro que actualizó en octubre. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos denunció al menos 1.949 acciones represivas en el primer semestre de 2026, entre ellas 257 detenciones arbitrarias. Por su parte, la CIDH advirtió en su Informe Anual 2025 que el Estado cubano cataloga como “terroristas” a las personas defensoras de derechos humanos.
Un periodista exiliado escribe a la universidad, que defiende la admisión
La reacción no tardó en llegar a México. El periodista independiente José Luis Tan Estrada envió el miércoles una carta abierta a la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP. Su caso, en efecto, ilustra lo que Fernández niega. Fue despedido como profesor de periodismo de la Universidad de Camagüey en 2022 tras criticar al Gobierno. En 2024, la Seguridad del Estado lo mantuvo cinco días incomunicado en Villa Marista. Salió de la isla en diciembre de 2024, y en México ha recibido amenazas por redes sociales y mensajes telefónicos.
La carta, no obstante, no reclama una expulsión. “No estoy solicitando que se le niegue a Gabriela Fernández el derecho a estudiar”, escribió Tan Estrada. Lo que considera legítimo es que una institución dedicada a los derechos humanos sepa qué han hecho en público quienes integran su comunidad académica. También el periodista y académico José Raúl Gallego cuestionó la admisión. Gallego destacó la participación de Fernández en contenidos dirigidos contra opositores, activistas y periodistas independientes.
La universidad, en cambio, cerró filas. En respuesta a CubaNet, el posgrado afirmó que no condiciona el ingreso de sus estudiantes a sus posiciones políticas o ideológicas. Alegó, además, la protección de datos personales para no informar sobre posibles becas.
Derechos humanos como asignatura en el exterior, como delito en la isla
Nadie discute el derecho de una persona a estudiar. La paradoja, sin embargo, es otra y resulta difícil de ignorar. Mientras Fernández estudia derechos humanos en México, dentro de Cuba ejercerlos tiene consecuencias penales. El 1 de octubre, Anna Bensi y su madre fueron declaradas culpables por grabar a un agente del MININT. En Holguín, por otra parte, la Fiscalía pide hasta 10 años de cárcel para los creadores de El4tico por sus videos críticos. Al mismo tiempo, Díaz-Canel pidió ampliar la vigilancia de los CDR en los barrios.
El contraste alcanza también a la élite y sus voceros. Ellos viajan, estudian y se mueven con libertad, como el artífice de la Tarea Ordenamiento, fotografiado paseando por Madrid. Los cubanos de a pie, por el contrario, enfrentan arrestos domiciliarios y prohibiciones de salida. Tan Estrada cerró su carta con una idea contundente: para algunos, los derechos humanos son una asignatura; para quienes tuvieron que huir por ejercerlos, son la vida misma.
La pregunta, en definitiva, queda abierta para la comunidad cubana dentro y fuera de la isla. ¿Cómo puede estudiar derechos humanos en el extranjero quien niega, ante cámaras, a los presos políticos de su propio país?

