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La advertencia es técnicamente correcta. El problema es el país en el que pretende aplicarse. Un funcionario del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) alertó en televisión que, por el calor, la comida no debe pasar más de dos horas a temperatura ambiente. Sin embargo, millones de cubanos llevan meses sin electricidad suficiente para mantener encendido un refrigerador. Por lo tanto, la recomendación sanitaria choca de frente con la realidad de los hogares. Y esa contradicción, en efecto, ya se paga con brotes de intoxicación en varias provincias.
La advertencia del MINSAP en la televisión estatal
El funcionario compareció en el programa «Buenos Días», de Canal Caribe, para alertar sobre los riesgos de consumir alimentos que pasan demasiado tiempo fuera de refrigeración. Se trata de Osvaldo Vladimir Puñales Sosa, máster en ciencias y funcionario de la Dirección Nacional de Salud Ambiental. Su objetivo era explicar la importancia de la inocuidad alimentaria ante el deterioro de las condiciones sanitarias del país.
Puñales Sosa se refirió a la llamada «zona de peligro», el rango de temperaturas en el que las bacterias se multiplican con rapidez. Según explicó, los alimentos no deben permanecer más de cuatro horas a temperatura ambiente. En climas cálidos como el cubano, precisó, ese margen se reduce a «menos de dos horas». A partir de ahí, advirtió, la comida puede perder su inocuidad y provocar enfermedades. Además, insistió en la higiene básica y en el lavado frecuente de las manos.
Una regla internacional que exige algo que Cuba no tiene: frío
La recomendación no es una ocurrencia del MINSAP. Coincide, de hecho, con los estándares internacionales de seguridad alimentaria. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) pide desechar carnes, aves, huevos y guisos que pasen más de dos horas a temperatura ambiente. Ese plazo se reduce a una hora cuando el aire supera los 32 °C. Por ello, en el verano cubano el margen real resulta todavía más estrecho.
Toda regla de ese tipo, no obstante, descansa sobre una condición básica: un refrigerador que funcione. Y ese es, precisamente, el recurso que el sistema eléctrico cubano ya no garantiza.
El propio funcionario admitió la contradicción en cámara
Lo más revelador de la entrevista no fue el consejo, sino la confesión que lo acompañó. Puñales Sosa reconoció que la corriente llega a veces de madrugada. Entonces, explicó, las madres se levantan a cocinar a esa hora. Sin embargo, la familia termina comiendo a las tres o las cuatro de la tarde. En consecuencia, la comida pasa largas horas en la zona de peligro que él mismo describía.
En otras palabras, el funcionario expuso el problema sin ofrecer una solución. Se pide a la población que cumpla normas de seguridad alimentaria que dependen de electricidad, agua potable y gas doméstico. Son, por desgracia, tres servicios que el régimen lleva años sin garantizar.
Apagones de 20 horas y casi la mitad de los hogares con comida perdida
Las cifras del sistema eléctrico explican la magnitud del problema. Este martes, la generación disponible era de apenas 1.223 MW frente a una demanda de 3.050 MW. El déficit, por lo tanto, alcanzó los 1.827 MW. En La Habana hubo jornadas con apenas tres horas de electricidad al día. Asimismo, Cuba acumula ocho apagones generales en 2026, y el último mantuvo rota la interconexión nacional durante unas 32 horas.
A ello se suman las nuevas salidas de la termoeléctrica Guiteras, la mayor planta del país. Cada avería, en efecto, se traduce en más horas de oscuridad en todas las provincias. Las comunicaciones también se caen: ETECSA se niega a devolver los datos y el saldo perdidos durante los cortes.
El impacto sobre la comida ya está medido. Una encuesta del Food Monitor Program, con más de 2.500 respuestas en las 16 provincias, reveló un dato alarmante. El 47,59 % de los hogares cubanos perdió alimentos refrigerados por los apagones. En Granma, Matanzas, Pinar del Río y Sancti Spíritus, esa proporción superó el 80 %. Para familias que apenas logran reunir lo básico, cada alimento descompuesto es, además, una comida menos.
Intoxicaciones, agua insegura y un MINSAP que reconoce el deterioro
Las consecuencias sanitarias ya son visibles. En agosto, una intoxicación en Santiago de Cuba dejó 52 personas atendidas y 18 hospitalizadas. En septiembre, un brote en Pedro Betancourt, Matanzas, afectó a 29 personas, 22 de ellas menores. En Holguín, por otra parte, dos personas murieron por intoxicación con sal de nitro.
El agua tampoco ofrece garantías. Más de 500.000 consumidores en La Habana carecen de abastecimiento estable de agua potable. Asimismo, el 81,3 % de los hogares debe hervir o clorar el agua antes de consumirla. Hervirla, sin embargo, exige corriente o gas, dos recursos igualmente escasos. Por eso, en barrios como Lawton, varias mujeres cerraron una calle con cubos vacíos para exigir el agua que no llega.
El propio MINSAP admitió el deterioro. En septiembre, el ministerio reconoció un aumento simultáneo de infecciones respiratorias, diarreas, hepatitis y arbovirosis. La viceministra Carilda Peña García lo atribuyó a fallas en el saneamiento ambiental, el tratamiento del agua y la recogida de residuos. Además, Cuba registraba 7.133 casos de dengue en 2026, una cifra 7,4 veces superior a lo esperado para esa época.
Recomendaciones sin condiciones para cumplirlas
La prevención sanitaria necesita consejos claros, y el del MINSAP lo es. No obstante, ninguna recomendación funciona sin las condiciones materiales que la hagan posible. Una madre que cocina de madrugada porque solo entonces hay corriente no puede cumplir la regla de las dos horas. Tampoco puede hacerlo una familia que perdió todo lo que guardaba en el refrigerador tras un apagón de un día entero.
El régimen, mientras tanto, traslada la responsabilidad al hogar. Envía funcionarios a la televisión a explicar cómo conservar la comida, como hizo Díaz-Canel en la radio al hablar de los vulnerables sin ofrecer soluciones. Los más expuestos, en definitiva, siguen siendo los de siempre: niños, embarazadas y ancianos como el jubilado de 77 años que trabaja para comer. La pregunta, por consiguiente, queda abierta para la comunidad cubana dentro y fuera de la isla. ¿De qué sirve saber cómo conservar los alimentos si el Estado no garantiza la electricidad para hacerlo?
Fuente: MINSAP PIDE NO DEJAR ALIMENTOS MÁS DE DOS HORAS SIN REFRIGERAR

