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La crisis de los servicios básicos en Cuba volvió a mostrar su rostro más duro en Nuevo Vedado. En efecto, un edificio de doce pisos acumula días sin electricidad estable, sin agua y sin elevador. Además, la denuncia se hizo pública a través de las redes sociales. Por lo tanto, el caso expone una vez más el abandono cotidiano que enfrentan miles de familias en La Habana.
La denuncia de Otto Ortiz desde el edificio del Azúcar
El humorista y creador de contenido Otto Ortiz hizo pública la situación que atraviesan los vecinos del conocido edificio de 12 plantas del Azúcar. Dicho inmueble se ubica en Tulipán y 45, en Nuevo Vedado, uno de los repartos más céntricos de la capital cubana. Según su relato, la avería no es reciente y ya suma varios días sin una solución definitiva. Asimismo, su testimonio coincide con el de otros residentes que llevan meses reclamando atención.

El origen del problema, de acuerdo con la denuncia, es una fase eléctrica fuera de servicio. Por lo tanto, algunos apartamentos conservan corriente mientras otros permanecen completamente a oscuras. Se trata, en definitiva, de una misma edificación partida en dos por una falla técnica no resuelta. Además, la avería arrastró consigo otros servicios esenciales del inmueble. En consecuencia, el bombeo de agua se detuvo y el elevador quedó inutilizado.
Las consecuencias resultan especialmente severas para quienes viven en los niveles superiores. Cada litro de agua, por ejemplo, debe subirse a mano y escalón por escalón. La basura, en cambio, recorre el camino inverso y también cargada a pulso. Doce plantas sin elevador convierten, por tanto, una tarea doméstica común en un esfuerzo físico agotador. Así, la rutina diaria de estas familias se transformó en una carrera de resistencia.
No todos los residentes pueden asumir ese desgaste. Entre los vecinos figuran, además, adultos mayores, menores de edad y personas con limitaciones físicas. Para ellos, bajar y subir doce pisos no representa una molestia, sino un riesgo real. Asimismo, cualquier emergencia médica se complica cuando el elevador permanece detenido. Sin embargo, esa vulnerabilidad no parece haber acelerado la respuesta institucional.
Reparaciones que no resuelven: un ciclo que se repite
Ortiz cuestiona con dureza la actuación de las autoridades competentes. Según denuncia, las averías se han convertido en un ciclo repetitivo dentro del edificio. Las reparaciones llegan, se ejecutan y, poco después, el fallo reaparece. De hecho, esa dinámica se repite en numerosos edificios altos de La Habana. Muchos de esos inmuebles, por lo demás, superan las cinco décadas de construidos y arrastran un mantenimiento insuficiente.
Del bloqueo a la negligencia: la frase que resume el reclamo
Sin embargo, hay una reflexión del denunciante que resume el sentir de los vecinos. “Una cosa es el bloqueo, pero otra es el desinterés y la negligencia para con el pueblo”, expresó. Por lo tanto, el planteamiento apunta directamente al centro del debate nacional. Durante décadas, además, el discurso oficial ha atribuido cada carencia a factores externos. No obstante, cada vez más cubanos identifican la mala gestión interna como la verdadera raíz del deterioro. En consecuencia, un transformador averiado durante días ya no se explica con argumentos geopolíticos.
El caso del edificio del Azúcar no constituye una excepción dentro del panorama cubano. Al contrario, se inscribe en un contexto de apagones prolongados y redes hidráulicas deterioradas en toda la isla. Los cortes eléctricos, en efecto, afectan directamente el bombeo de agua hacia los edificios altos. Por eso, una sola falla basta para dejar sin servicios elementales a decenas de familias. Mientras tanto, los vecinos siguen esperando una reparación que resuelva el problema de fondo,
Los residentes de Tulipán y 45 continúan a la espera de una respuesta concreta. Su reclamo, sin embargo, no exige privilegios, sino servicios básicos que cualquier vivienda debería garantizar. La comunidad cubana, dentro y fuera de la isla, observa el caso con indignación creciente. En definitiva, queda planteada una pregunta que nadie en el régimen ha querido responder. ¿Cuánto tiempo puede una familia soportar vivir sin agua, sin elevador y con cortes eléctricos que se prolongan durante días?
La crisis de los servicios básicos en Cuba volvió.

