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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, protagonizó un momento inesperado durante su visita a Colombia. Ante la prensa reveló que conoce a Abelardo de la Espriella desde mucho antes de que este llegara a la política. La anécdota, sin embargo, se produjo dentro de una jornada de peso diplomático considerable.
La broma que definió el tono del encuentro
Rubio recordó que ambos compartieron mesa en una boda celebrada en el sur de la Florida hace aproximadamente dos años y medio. Entre risas, describió la entrada del hoy mandatario a la vida pública con una frase que recorrió el continente. De la Espriella, dijo, “se volvió loco y se metió a presidente y a político”.
El propio secretario aclaró de inmediato que se trataba de una broma. Además, elogió al presidente colombiano y lo calificó como un hombre enérgico, de visión, fuerte y valiente. También afirmó que hará un gran trabajo por Colombia. El comentario, por lo tanto, funcionó como una señal deliberada de cercanía personal entre ambos gobiernos.
El detalle importa más de lo que parece. Las relaciones entre Estados Unidos y América Latina suelen construirse sobre canales institucionales lentos y formales. En este caso, en cambio, existía una relación personal previa a cualquier cargo.
De la Espriella no procede de la política tradicional colombiana. Es abogado y empresario, mantiene vínculos prolongados con el sur de la Florida y posee también nacionalidad estadounidense. Asumió la presidencia el 7 de agosto de 2026, tras derrotar al senador Iván Cepeda en la segunda vuelta por el margen más estrecho de la historia electoral colombiana. Por eso su llegada al poder abrió expectativas inmediatas en Washington.
Los “acuerdos de Barranquilla”: qué se firmó realmente
El encuentro se celebró en el Batallón Paraíso, sede alterna de la Presidencia colombiana en Barranquilla. Allí ambos gobiernos anunciaron la hoja de ruta bilateral que ya se conoce como los acuerdos de Barranquilla. Esa hoja de ruta se sostiene sobre tres ejes declarados: reconstruir el país, recuperar la economía y blindar el hemisferio.
La firma concreta correspondió a dos memorandos de entendimiento. El primero aborda la cooperación civil en materia nuclear. El segundo se orienta a asegurar las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras. Los documentos fueron suscritos por Rubio y el canciller Omar Bula, mientras el presidente participó como testigo de honor.
Conviene precisar un matiz técnico. Un memorando de entendimiento fija intenciones y líneas de trabajo, pero no equivale a un tratado con obligaciones jurídicas inmediatas. En consecuencia, el alcance real dependerá de los desarrollos posteriores.
Reconstrucción, narcotráfico y seguridad hemisférica
La agenda incluyó además los asuntos más urgentes de la coyuntura colombiana. El país todavía atraviesa las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto, que dejó más de trescientos muertos. De la Espriella agradeció durante el encuentro la asistencia humanitaria estadounidense entregada tras el desastre.
La lucha contra el narcotráfico y contra las estructuras armadas ilegales ocupó igualmente un lugar central. Ambos gobiernos coincidieron en presentar la seguridad como una prioridad compartida. Asimismo, la inversión y la cooperación económica figuraron entre los temas anunciados.
Del choque con Petro a la “época dorada”
El contraste con el periodo anterior resulta imposible de ignorar. Durante el gobierno de Gustavo Petro, la relación entre Bogotá y Washington acumuló tensiones públicas y roces diplomáticos recurrentes. Esta visita representa, de hecho, el primer viaje de un alto funcionario estadounidense a territorio colombiano en cuatro años.
Rubio describió el momento como el inicio de una etapa distinta y habló de una “época dorada” para el vínculo bilateral. La expresión es optimista y también deliberada. Marca el cierre simbólico de un ciclo y el comienzo de otro, alineado con la política regional de la administración Trump.
Lo que el resto del hemisferio observa con atención
La visita a Barranquilla forma parte de una gira que incluye igualmente a Ecuador y Perú. El recorrido dibuja un mapa claro de prioridades para Washington en América del Sur.
Para la comunidad cubana y venezolana en el exilio, ese movimiento tiene una lectura adicional. Cada realineamiento en la región modifica el equilibrio de apoyos con que cuentan los gobiernos autoritarios del continente. Por eso una broma sobre una boda en Florida terminó siendo mucho más que una anécdota. Reveló, en definitiva, hasta qué punto la relación entre Washington y Bogotá cambió de signo en apenas un mes.
Fuente: Marco Rubio revela amistad con el presidente de Colombia

