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Un anuncio breve en Facebook y ninguna fecha de reapertura
El Parque Zoológico Nacional de Cuba cerró sus puertas por tiempo indefinido. La institución comunicó la decisión a través de su cuenta oficial en Facebook. El mensaje fue escueto y atribuyó el cierre a problemas con la electricidad y el agua. Sin embargo, no ofreció una fecha estimada de reapertura. Tampoco precisó la magnitud de las averías ni el alcance real del daño. Además, la nota omitió el punto más sensible para el público: qué medidas se aplicarán para sostener a los animales mientras el recinto permanezca vacío. Ese silencio, en definitiva, marcó el tono de la reacción posterior.

Un zoológico no cierra por falta de visitantes. Cierra cuando pierde la capacidad de operar sus servicios básicos. El agua resulta indispensable para el consumo directo de las especies. Asimismo, se necesita para preparar los alimentos, limpiar los recintos y sostener condiciones sanitarias mínimas. La electricidad, por su parte, mantiene la cadena de frío de carnes, medicamentos y vacunas. También alimenta las bombas que llenan estanques, bebederos y lagunas artificiales. Por lo tanto, cuando ambos servicios fallan al mismo tiempo, el problema deja de ser recreativo. Se convierte, en cambio, en un asunto de supervivencia animal.
Apagones que alcanzan al 65 % del país y sistemas hidráulicos paralizados
El cierre no ocurre en el vacío. Al contrario, coincide con una de las peores crisis energéticas de los últimos años en la isla. En días recientes, los apagones han afectado simultáneamente hasta el 65 % del territorio nacional durante el horario pico. El deterioro acumulado del Sistema Electroenergético Nacional continúa provocando interrupciones prolongadas. La fragilidad del sistema quedó demostrada el pasado 28 de agosto, cuando un apagón masivo dejó a cuatro provincias del oriente cubano desconectadas del SEN. Bastó una oscilación en las líneas de transmisión para sacar de servicio tres unidades generadoras clave. En consecuencia, el suministro de agua también se derrumba en cadena. Las propias autoridades cubanas han reconocido que los sistemas hidráulicos requieren entre 10 y 12 horas continuas de electricidad estable. Sin esa continuidad, las bombas no completan sus ciclos. De este modo, un fallo eléctrico se transforma rápidamente en un fallo hidráulico.
Antecedentes: 14ymedio ya había denunciado animales sin alimento
El anuncio inquieta todavía más por el historial reciente del recinto. En agosto de 2025, un trabajador del propio zoológico declaró al medio independiente 14ymedio que algunos animales podían pasar hasta dos días sin recibir alimentos. Ese testimonio, publicado más de un año antes del cierre, describía un deterioro que ya venía avanzando. Junto a la denuncia circularon imágenes de leones con evidentes signos de delgadez. Aparecían también instalaciones semivacías y recintos sin ejemplares visibles. La misma fuente aseguró que la zona de safari no operaba con regularidad entre semana. La causa señalada fue la falta de combustible del ómnibus destinado al recorrido. Nada indica, por tanto, que la crisis del parque haya comenzado esta semana.
Un parque de 1984 diseñado para necesidades que hoy no puede cubrir
El Parque Zoológico Nacional fue inaugurado en 1984, en las afueras de La Habana. Su concepción original respondía a un modelo ambicioso para la época. En lugar de jaulas tradicionales, el diseño apostó por grandes extensiones de terreno. La idea consistía en mantener a numerosas especies en espacios abiertos, más cercanos a sus hábitats naturales. Sin embargo, ese mismo diseño exige hoy exactamente lo que el país no logra garantizar. Grandes áreas requieren enormes volúmenes de agua, transporte interno, combustible y energía constante. En consecuencia, la ambición de 1984 se convirtió en una carga operativa imposible de sostener en 2026.
El caso tampoco constituye una excepción provincial. Durante los últimos años, fotografías, videos y testimonios han documentado el deterioro de zoológicos en distintas provincias. En agosto de 2026 se difundieron denuncias sobre hambre en instalaciones de Matanzas y Las Tunas. Mientras tanto, los refugios de animales enfrentan un cuadro similar. Los veterinarios reportan serias dificultades para conservar vacunas y medicamentos que requieren refrigeración. A ello se suma el encarecimiento de los alimentos y la caída de las donaciones vinculadas al turismo. Por eso, el cierre del Zoológico Nacional funciona como síntoma y no como incidente aislado.
Las preguntas que las autoridades todavía no responden
El cierre deja abiertas cuestiones que ninguna nota oficial ha abordado. ¿Cuánto tiempo permanecerán cerradas las instalaciones? ¿Qué protocolo garantiza el agua y el alimento de las especies durante el período sin visitantes? ¿Existe un plan de contingencia con plantas generadoras o cisternas? Estas preguntas no son secundarias. De hecho, determinan si el cierre protege a los animales o simplemente los aparta de la mirada pública. La comunidad cubana, dentro y fuera de la isla, observa el caso con creciente preocupación. Cuando un país no puede sostener el agua de un zoológico, la señal trasciende a los animales. Habla, en última instancia, del estado real de su infraestructura.

