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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes 28 de agosto un histórico acuerdo petrolero con Venezuela. A través de su red Truth Social, el mandatario aseguró que el pacto otorga a Estados Unidos el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano. “Estados Unidos de América acaba de alcanzar un acuerdo con Venezuela sobre el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”, escribió Trump. Según el mandatario, además, la operación no representará coste alguno para el contribuyente estadounidense. Asimismo, sostiene que el convenio más que duplicará las reservas petroleras de su país y aumentará el suministro global. Por lo tanto, según Trump, la medida contribuirá a reducir los precios de la gasolina a largo plazo.

Rubio, Hegseth y “la muy respetada presidenta interina” al frente de la negociación
Trump precisó que la operación fue conducida por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, bajo su dirección directa. Ambos funcionarios, según el mandatario, trabajaron “en estrecha colaboración con la muy respetada presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez”. El calificativo, sin embargo, no es menor: Washington reconoció formalmente a Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro, ocurrida en enero de 2026 mediante un operativo militar estadounidense que terminó con la captura del expresidente y su esposa. Por su parte, Rubio calificó el pacto como “una gran victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano” y aseguró que las negociaciones reflejan el impulso de la política exterior de la Casa Blanca.
Delcy Rodríguez confirma el pacto y anuncia 17 campos estratégicos
Horas después del anuncio de Trump, Delcy Rodríguez confirmó el acuerdo desde Caracas. En un comunicado, agradeció “altamente” al mandatario estadounidense y a Rubio por su disposición en el desarrollo de lo que describió como “un hito histórico en las relaciones bilaterales”. Asimismo, detalló que el convenio contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con una inversión prevista superior a los 100.000 millones de dólares. Según explicó, el objetivo es elevar la producción por encima de 1,5 millones de barriles diarios durante los próximos 25 años de vigencia del acuerdo. No obstante, Rodríguez insistió en que Venezuela “conserva la propiedad y la soberanía” sobre sus recursos, un punto que buscó subrayar frente a las críticas internas sobre el alcance real de la cesión de control a operadores estadounidenses.
Una cifra que revela el verdadero reparto: Washington controlaría el 55% de la empresa conjunta
Detrás de las declaraciones oficiales, sin embargo, aparece un dato clave. Un funcionario estadounidense citado por medios internacionales señaló que el acuerdo incluiría una concesión de 100 años a una empresa conjunta privada, en la cual el Gobierno de Estados Unidos controlaría el 55% de la participación. Por lo tanto, el margen de maniobra que Caracas conserva sobre la explotación de su principal recurso natural queda, cuando menos, en entredicho. Rodríguez, en cambio, defendió el pacto como una vía para convertir a Venezuela en “una potencia energética” y aseguró que, tomando como referencia un precio de 65 dólares por barril, el país podría recibir hasta 209.335 millones de dólares a lo largo de la vigencia del convenio. Además, grandes petroleras como Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP figuran entre las empresas llamadas a participar en el desarrollo de los nuevos bloques.
Un giro radical tras años de sanciones y aislamiento
El acuerdo llega apenas siete meses después de la caída de Maduro y, en consecuencia, marca un giro radical en las relaciones entre Washington y Caracas, golpeadas durante más de dos décadas por sanciones, aislamiento diplomático y disputas por el control del crudo venezolano, el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Bajo el liderazgo de Rodríguez, y con presión directa de Estados Unidos, Venezuela abrió sus sectores petrolero y minero a la inversión extranjera. La producción, de hecho, ya mostraba una recuperación previa al pacto: entre enero y julio de 2026 aumentó un 29,8%, hasta alcanzar 1,2 millones de barriles diarios. Aun así, esa cifra permanece lejos de los 3 millones que el país llegó a extraer a finales del siglo pasado.

