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Las cifras contradicen el relato que el régimen repite en cada foro internacional. Entre enero y julio de 2026, Estados Unidos exportó a Cuba vehículos, motocicletas, bicicletas y piezas por unos 91 millones de dólares. El dato procede del Consejo Económico y Comercial EE.UU.-Cuba. Se trata, además, de un registro que detalla productos y puerto de procedencia. Miami concentra la mayor parte de esos envíos. Por lo tanto, el flujo comercial no resulta marginal ni anecdótico.
Julio marca otro salto: 17,4 millones en un solo mes
El séptimo mes del año confirmó la tendencia al alza. Los envíos de ese período alcanzaron aproximadamente 17,4 millones de dólares. En junio, la cifra había sido de 14,5 millones. Ese salto supera el 20 % en apenas treinta días. Asimismo, el sector marcha camino de otro récord anual. Las diez principales partidas concentran unos 87,2 millones. Representan, en consecuencia, cerca del 96 % del total exportado en la categoría.
Qué entra exactamente: autos usados, camiones y piezas de repuesto
El desglose revela qué demanda realmente el mercado cubano. La partida más voluminosa corresponde a autos de pasajeros usados con motor superior a 3.000 cc. Ese segmento acumuló 34,9 millones de dólares en siete meses. Le siguen los usados de entre 1.500 y 3.000 cc, con casi 25 millones. Los automóviles de pasajeros en categoría general sumaron 13,8 millones. También figuran camiones, tractores, ciclomotores, bicicletas y piezas de repuesto. En efecto, la lista abarca prácticamente todo el espectro del transporte terrestre.
Motos eléctricas desde Houston: el efecto de la crisis de combustible
Un rubro llama especialmente la atención dentro del listado. Las motocicletas eléctricas despachadas desde Houston acumulan 2,18 millones de dólares. Casi dos millones de esa cifra corresponden únicamente al mes de julio. Los vehículos eléctricos de pasajeros usados suman, por su parte, 2,92 millones. Ese repunte no ocurre por azar. Responde, en gran medida, a la crisis de combustible que asfixia a la isla. Cuando no hay gasolina, el cubano busca cualquier alternativa para moverse.
Un dato que exige cautela: nadie sabe cuánto compró el Estado
Conviene leer estas cifras con rigor y sin atajos. Los datos reflejan el valor total de las exportaciones autorizadas. Sin embargo, no permiten distinguir cuánto adquirieron las empresas estatales y cuánto los actores privados. Por tanto, los 91 millones no pueden atribuirse en exclusiva a ninguno de los dos sectores. Existe además un elemento reciente que complica el cuadro. La Resolución 104 de 2026 del MINCEX habilitó a 17 entidades cubanas para importar vehículos y partes con fines comerciales. Entre ellas aparecen nombres vinculados al aparato estatal, como CIMEX, TRADEX e IMPEXPORT.
De 89.000 dólares en 2022 a 91 millones en siete meses
Este comercio no nació ayer ni de forma improvisada. Comenzó en 2022, cuando la Oficina de Industria y Seguridad emitió las primeras licencias. Aquellas exenciones se aprobaron durante la administración de Joe Biden. La progresión resulta elocuente: 89.848 dólares en 2022 y 10,5 millones en 2023. Después llegaron 67,2 millones en 2024 y 149,4 millones en 2025. La administración Trump ha mantenido la exención pese a las críticas republicanas previas. Mientras tanto, el volumen crece ejercicio tras ejercicio.
El cuadro completo: 674 millones en exportaciones estadounidenses
El rubro de vehículos es apenas una pieza de un panorama mayor. Las exportaciones estadounidenses a Cuba alcanzaron 674 millones de dólares entre enero y julio. Los alimentos y productos agrícolas encabezan la lista con 254,2 millones. Siguen los combustibles y derivados del petróleo, con 156,8 millones. Solo en julio, el total mensual llegó a 148,9 millones. En contraste, Washington mantiene vigentes las sanciones y prorrogó el embargo en agosto de 2026. Ambos hechos coexisten dentro del mismo marco legal.
La pregunta que el régimen prefiere esquivar
La contradicción queda planteada sin necesidad de adjetivos. El Gobierno cubano denuncia el “bloqueo” en cada tribuna internacional disponible. Al mismo tiempo, decenas de millones de dólares en vehículos entran legalmente desde Estados Unidos. Existen restricciones reales y existen también categorías autorizadas bajo condiciones concretas. Ambas realidades conviven, y ninguna anula a la otra. Queda entonces la pregunta que el discurso oficial nunca responde. ¿Por qué siguen llegando decenas de millones en vehículos, equipos y piezas desde el país al que se culpa de todas las carencias?
Fuente: Cuba recibe $91 millones en vehículos y piezas desde EE.UU

