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“No hay carne” Asi comienza este sorprendente caso de una mujer conocida como Yesi Concepción esta nueva escena de la crisis alimentaria cubana se ha vuelto viral en redes sociales. Donde se mostró cómo recoge babosas del suelo después de la lluvia para prepararlas como alimento, en medio de la profunda escasez que atraviesa la isla. Haz clic aquí para ver el video.
“No hay nada, no hay carne”: el testimonio que lo dice todo
La protagonista del video explicó, sin rodeos, la razón detrás de su decisión. “Esto es lo que comeré yo en Cuba, señores, porque no hay nada, no hay carne. O sea, la hay, pero muy cara. Entonces yo voy a preparar mis babosas para hacerlas en salsa”, relató mientras mostraba el proceso frente a la cámara.
Sus palabras resumen, en pocos segundos, la realidad que enfrentan miles de familias cubanas: no es que falte por completo la comida, sino que los precios la han vuelto prácticamente inalcanzable para el bolsillo promedio.
De la lluvia al plato: el proceso completo en 46 segundos
En el video, de apenas 43 segundos de duración, la mujer aparece cortando los moluscos con determinación, como quien realiza una tarea cotidiana más. Según explicó, acompañará las babosas con arroz blanco, tomates y plátanos maduros, en un intento por armar un plato completo con los recursos que tiene a mano.
La brevedad del clip contrasta, sin embargo, con la magnitud del mensaje que transmite: la creatividad forzada de una población que busca alternativas ante la falta de opciones convencionales.
Una escasez que empuja a soluciones extremas
Esta escena, lejos de ser un hecho aislado, vuelve a reflejar hasta dónde está llevando la escasez y los elevados precios de los alimentos a muchas familias cubanas. Cada vez son más los testimonios que exponen prácticas similares: recurrir a fuentes de alimento poco convencionales simplemente para sobrevivir el día a día. En consecuencia, el caso de Yesi Concepción no solo genera indignación en redes sociales, sino que también reabre el debate sobre la profundidad de la crisis alimentaria que atraviesa la isla y la urgencia de soluciones reales para una población que, mientras tanto, sigue buscando cómo llevar comida a la mesa con lo que encuentra a su paso.

